—Ya hay reporteros esperando afuera, señorita Vanessa —dijo Reid, con la expresión tensa por la frustración. Perder el juicio no lo sorprendió; predijo ese resultado desde el principio. Pero su clienta se negó a dejar de lado su orgullo. Si Vanessa hubiera pensado con la cabeza fría en lugar de aferrarse a su ego, no estaría parada en medio de este desastre.
—¡¿Y a mí qué me importa?! —Vanessa le respondió con voz indignada—. ¡Se supone que eres un abogado de élite y ni siquiera pudiste defender