«Capítulo decimotercero»
Los campesinos enojados fueron con el rey. Alertaron sobre un lobo, uno de sus hijos atacó a su propio pueblo. Se le mandó a cortar la lengua a tal embustero, ese acto no sería aceptado, una calumnia tan infame sobre su adorado príncipe.
Sin embargo, Anna. Se habló sobre una bruja que atacó a los aldeanos y de inmediato la culpó de todas esas atrocidades, hasta de probablemente seducir a algún licántropo para realizar actos tan bárbaros. En cuanto capturaron a la bruja,