«Capítulo Trigésimo primero»
Deja que lo abrace, con su cabeza sobre mi abdomen mientras admiro cómo duerme. Velkan tiene el cabello más sedoso que alguna vez he tocado. Me absengo de seguir en la tortura de meter mis dedos en su cabello cuando veo que se ha removido adormilado. Sus largas pestañas se levantan, me mira con ambas manos sobre mi barriga, su mentón apoyado sobre estas y una cara dulce y tierna. —¿Cuánto tiempo he dormido?
—No lo sé. Unas horas, tal vez.
—¡¿Qué?! Pensé que había so