Enrique Vargas.
Llegué a la casa de los Sandoval. La abuela Consuelo le daba tetero a mi hijo. Le di un beso en la frente. Saludó con su manito y siguió concentrado comiendo.
—Abuela Consuelo, ¿dónde está Victoria?
—En su mundo, hijo. No hace mucho vinieron a buscarla para atender una de las yeguas que parece tener dificultad para parir. Está en el área de las yeguas finas, como les digo yo.
Sin duda, Rafita no solo le trajo la vida a Verónica, también a ella. Ley de la vida: unos nacen y otros