Dante
Los autos se pegaron a la camioneta. Sebas le daba las indicaciones a Augusto, mientras yo me puse la capucha, salí por la ventana que había en el vidrio de la parte trasera de la camioneta, al plafón donde estaba mi moto sin mucha gasolina. Me fui hasta la parte trasera y le disparé a una de las llantas donde llevan a mi hermano. Como está apresada con los otros vehículos, no perderá el equilibrio de manera abrupta.
—Listo.
Dije cuando hizo un raro movimiento. Luego hice lo mismo con la otra. Los chicos comenzaron a bajar la velocidad. Subí al capó de la camioneta para pasar al carro donde iba Liam. Esperé a que los chicos bajaran un poco la velocidad. Y cuando lo vi oportuno, me acerqué al parabrisas, le disparé y este se hizo añicos.
Con un ágil movimiento me metí adentro, tomé la otra arma detrás de mi jean y aproveché el momento de confusión y frustración. Al conductor le di dos disparos; uno en cada rodilla; al copiloto, un tiro en la frente. Uno le puso una pistola en la