Enrique Vargas
Había dejado a Dayana en la clínica con Melisa, quien parecía tener varias costillas rotas. Me dio orgullo por ella saber que le ponía fin a ese hijo de puta y así adolorida como estaba lo derribó. Para Meli será un renacer. Siempre vivió a la sombra de ese Luis Carlos y, aunque respeté su relación por petición de ella misma. Nunca interferí más que en consejos, los cuales no tomó en cuenta hasta la llegada de Sandoval a su vida.
Miré por el retrovisor. Rafa se había dormido en s