Dante
Por un segundo me quedé en blanco. ¿Qué pretendían al atacándonos por medio de mi hermano?
—¡DANTE! —gritó Enrique.
—Ya te mando la ubicación de Liam. Me encargo de Melisa y te mando refuerzos. ¿Con quién estás?
—Augusto.
—Recuerda que él no tiene permiso para disparar. Solo tú.
—¡Milena, pon el satélite con las ubicaciones de Melisa, Enrique, Augusto y Liam! Luego pásale la de Liam al transmisor que hay en la camioneta de Enrique.
—¿Qué pasa? —Miré a Isaac.
—Ya lo verán. —mantuve la calma—. Sebastián busca la ubicación de tu hermana con su rastreador.
—¿Melisa o Daniela?
—Melisa. —Me senté en el puesto principal.
Al hacerlo todos tomaron su lugar. Enrique Vargas no se decidía a pertenecer del todo y seguía indeciso miró el puesto de su padre, tomó el reloj y lo volvió a dejar en su lugar. Será cuestión de tiempo.
—Listo, Dante.
—Pon la imagen del satélite, Milena. —miré a Ezequiel y comprendió. Vimos la camioneta que Enrique iba persiguiendo. —El ruso afirmó, se puso a buscar