Dos años atrás
Dayana
Hace dos semanas mi padre dejó a Dante con todo el rostro hinchado. Desde entonces no le hablaba y ahora no sabía qué hacer para ganarme. Como le dije esa noche cuando lo supe. Que ya no estamos en la época de la Inquisición.
—Hola, Sirenita.
—¿Sirenita?
—No tengo problema en llamarte renacuajita.
—¡Papá! —Se sentó en la cama.
—Tu madre me manda para que arreglemos las cosas entre los dos.
—¿Acaso tienes quince años?
—Tu mamá dice que tengo cinco. —Nos quedamos mirando y c