Kelebek
En frente de él me desnudé por completo, solo lo vi abrir y cerrar la boca. Sin embargo, el bulto de su erección era notable en su pantalón. Al mirarme al espejo vi el hermoso vestido y con mi tono de piel resaltaba el rojo. Lo que no vi venir fue al Demonio dorado, con una destreza impresionante me llevó contra el espejo. Pegó su paquete en medio de mis nalgas. Sus dedos jugaron con los pezones que ya estaban erectos y en mi oído declaró lo que será nuestro encuentro sexual.
—Esta noch