Dayana
La invitación les había dado un ánimo a las familias; la intención de Dante fue acertada. Además, hace muchos años no se organizaba un paseo de olla, como nuestras madres le decían al tema. Por nuestra parte y por seguridad nos fuimos en los carros blindados. En años anteriores nosotros nos íbamos en nuestros caballos.
Sería un almuerzo al lado de la quebrada, un asado, con mucha comida, aunque en la tarde volveríamos a trabajar. Dante me acompañó a la Sirena para buscar mi traje de baño