Esen
Paseaba a Kumari por la habitación para dormirla. Eran más de las diez y ella como si nada.
—Hija, mañana mamá tiene trabajo.
Cinco minutos más y por fin la venció el sueño. La puse en la cuna. Aún su cuna no se había armado. Sebastián dijo que una vez llegara de Colombia, lo hacíamos. Fui por un poco de agua y pegué un grito del susto al verlo ahí.
—No quería asustarte. Lo siento.
—Es una sorpresa verte a esta hora. Además, estoy sola. Demetrio vino por Kelebek hace como tres horas.
—¿Y e