El salón absorbió la frase.
Así funcionan las verdades.
No hacen ruido al instante.
Crean ese segundo espeso en que una multitud procesa lo que oyó y decide si lo cree.
—Creo que lo dejó sin terminar porque sabía que yo iba a necesitar algo que construir.
Thomas, en la pared detrás de ella, iluminado desde abajo, miraba apenas por encima de la cámara.
No era un retrato decorativo.
Era un eje.
Alice sostuvo el micrófono sin apretar.
Las dos manos sobre el podio.
No porque necesitara apoyo.
Porque