La novena visita tuvo una temperatura distinta desde antes de que Liam entrara al cuarto piso.
El ascensor llegó a las cuatro, la puerta se abrió y Liam apareció en el corredor con la chaqueta oscura y esa serenidad que Alice ya reconocía antes de cualquier saludo. Max estaba despierto, activo, con los brazos moviéndose sin dirección precisa y la atención puesta en todo lo que cruzara su campo visual. La habitación 114 mantenía la luz de siempre, la palmera de Thomas seguía visible desde la ven