La respuesta de Liam llegó cuatro minutos después de que Alice escribiera De nada.
Alice vio la hora cuando el teléfono vibró sobre el escritorio del despacho. Max estaba en la hamaca portátil, mirando la pantalla como si los tres puntos que habían aparecido antes de convertirse en texto fueran un objeto más dentro del mundo que estaba aprendiendo a catalogar. Afuera, la palmera de Thomas proyectaba una sombra larga sobre el jardín interior, y la habitación 114 guardaba todavía el eco del video