El espejo de cuerpo entero era nuevo.
Llegó con el último cargamento de mobiliario, embalado en plástico y espuma, y nadie lo había usado. La suite había estado cerrada desde que terminaron los pintores. Alice fue la primera.
Se plantó frente a él sin medir el tiempo.
Vestido verde esmeralda. Renata hizo el ajuste final cuarenta y ocho horas antes: una pinza mínima en el hombro izquierdo, una caída corregida en el busto para que el drapeado no “explicara” de más. El resultado no pedía permiso ni