La noche que Alice prometió llegó sin protocolo.
Esa fue, en sí misma, la decisión más difícil: no diseñar nada. No ordenar flores, no elegir una luz precisa, no convertir la habitación en una escena capaz de resistir una lectura ajena. Alice había pasado meses construyendo estructuras, blindando acuerdos, anticipando ataques y levantando marcos para proteger todo lo que importaba. Esa noche eligió hacer lo contrario.
Dejar espacio.
La habitación era la suite del quinto piso, la que usaba cuand