La reunión con Valeria terminó a las 10:47 de la mañana del 24 de diciembre.
El lobby del Hotel Miller estaba casi vacío.
Pero no silencioso.
El silencio real no existe en un edificio a punto de abrir.
Había un zumbido tenue del aire acondicionado calibrado, el eco distante de una escalera moviéndose en algún piso y ese olor mezclado —barniz nuevo, café recién hecho, flores frescas— que solo tienen los lugares que todavía no han sido habitados del todo.
Alice cruzó el mármol con la carpeta apret