El clip llegó a las siete cuarenta y dos de la mañana.
No de Davies. De Harrison, que tenía la costumbre de detectar los incendios antes de que los vieran desde la calle. El mensaje traía solo una línea antes del enlace:
Escúchalo antes de llamarme.
Liam estaba en la cocina, esperando que el café terminara de subir, cuando abrió el audio.
El podcast se llamaba Verdades sin filtro y lo conducía una periodista local que había construido su nombre sobre una idea simple: la verdad rara vez estaba e