La moción llegó a las nueve y catorce de la mañana, con asunto neutro y consecuencias indecentes.
Alice no la vio.
A esa hora estaba en el despacho del Hotel Miller con una falda lápiz que ya no le resultaba cómoda después de la segunda hora, el pelo recogido sin esfuerzo decorativo y una carpeta abierta sobre la mesa con el reporte de ocupación actualizado, los ajustes de personal para la semana y dos observaciones de Valeria sobre el calendario judicial. La ciudad del otro lado del vidrio par