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Llegó la noche, Dominic permanecía acostado en la cama, sintiéndose ya demasiado adolorido no por sus heridas, sino porque él estaba ya bastante incómodo de estar todo el tiempo acostado. Josh le había vendado toda la espalda para que Dominic no se atormentara de estar viendo sus cicatrices, pues Sara había dejado muy perfectamente pronunciadas las garras de sus patas encima del pecho y la espalda de Dominic.

Por estas heridas era que Dominic se sentía tan adolorido de la espalda que a pesar d
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