Entonces, una vez se reunieron con los chicos, Miguel y Dominic decidieron guiarlos juntos para irse hasta la cocina, que era el lugar donde Ana les estaba esperando ansiosas por celebrar que un nuevo triunfo ha llegado a sus vidas. La tensión que se acumuló durante ese día, parece haberse esfumado finalmente. La paz volvía a sus vidas, y claramente, ellos debían de celebrarlo.
Ahora, el ambiente en casa era mucho más relajado de lo que antes había sido.
— ¡Chicos! ¡No saben cuánto me alegra