41. Cadenas de Mentiras
Ambos sabían que ninguno estaba dispuesto a ceder.
Kael observaba a Sonya como si fuera una traidora, como si la mujer que una vez había amado con devoción se hubiera convertido en la peor de las mentirosas. La rabia ardía en su pecho como brasas encendidas, alimentadas por las palabras que Nizarah había susurrado en su oído.
"Esa niña no es más que la prueba de su traición… ¿Acaso no lo ves, Kael? Mientras te juraba amor, mientras te miraba a los ojos como si fueras el único hombre en su mundo