39. Látigo y Hueso
Se llevó una mano a la herida en su pierna, maldiciendo en voz baja mientras intentaba calmar el dolor que lo recorría.
Celeste no respondió de inmediato. Su respiración era rápida, pero su mirada era fija y desafiante. En su corazón había una mezcla de emociones contradictorias: miedo, rabia, y una necesidad de demostrar que no iba a ser una víctima más, ni de él ni del desierto.
—No confiaré en ti. No lo haré nunca. —dijo con voz temblorosa pero firme. Cada palabra era un desafío lanzado al h