38. Golpe en la Arena
El miedo se apoderó de ella mientras sentía cómo la arena la cubría, la presión aumentando con cada segundo. Intentó mover los brazos, desesperada, pero la fuerza de la tierra era demasiado, y la idea de ser tragada viva por el desierto la paralizó.
Sin embargo, justo cuando pensaba que todo estaba perdido, una cuerda pesada se lanzó hacia ella. Alexander, con su mirada fija y la respiración controlada, había llegado justo a tiempo. Su látigo, utilizado muchas veces en batallas, salió disparado