37. Furia Oculta
El miedo se apoderó de ella, pero, con la misma rapidez que la centinela atacaba, Celeste se levantó, sus ojos reflejando una determinación feroz.
"¡Debo irme!"
En un instante, ella echó a correr hacia la salida de la tienda, pero justo cuando las centinelas intentaron interceptarla, Celeste logró esquivarlas, su cuerpo ágil como una gacela. Saltó, corrió, sin mirar atrás, hasta que el rugir del desierto y la oscuridad se la tragaron.
Mientras tanto, Tharek y Darion luchaban con fiereza, pero l