Fernando tomó la vara y la sopesó en sus manos.
Estaba bastante pesada.
Si iba a golpear con esto, tendría que usar mucha fuerza, y si no sudaba a mares probablemente no sería efectivo. Pero Fernando siempre se consideraba un hombre civilizado, además el hermano mayor tenía que cuidar a su hijo, ¿qué sentido tenía que él hiciera el papel del malo?
Fernando rechazó discretamente:
—¿No deberíamos pensarlo mejor? ¿Cuándo no cometen errores o se confunden los jóvenes? Reconocer los errores y cambiar