Dos conejitos pequeños, uno para papá, uno para Jazmín.
Siguió mirando ese conejito, sus dedos acariciando suavemente el regalo cariñoso de la niña, recordando los momentos que habían compartido.
Los rasgos del hombre se veían especialmente definidos y profundos en la noche oscura. Si se observaba con cuidado, se podían ver lágrimas en las comisuras de sus ojos, a punto de caer.
Bella se había bañado y vino a buscar a su esposo.
Estaba a punto de decir 'Lucas' cuando se quedó paralizada.
El homb