La respiración de Luis era ardiente.
Bajó la cabeza ligeramente inclinada, como si quisiera besarla, pero al final se detuvo, solo la miró fijamente con sus ojos negros.
Los dos cuerpos pegados, subiendo y bajando lentamente con la respiración.
Una situación muy íntima.
Evocaba recuerdos del pasado.
Ese mes, en realidad había sido enloquecedor. Él siempre tenía energía inagotable, mientras ella no podía más y le rogaba que terminara. Los dos pensaron simultáneamente en esos días desenfrenados, s