Dominic Blackwood
Había pasado un mes y medio desde que puse ese anillo en el dedo de Chloe, y mi vida se había convertido en un torbellino de decisiones que nunca pensé tomar. Muestras de lino para los manteles, catas de menús que siempre terminaban conmigo pidiendo un filete simple, y Spencer enviándome correos electrónicos con el asunto "Logística de la Boda Real".
Pero hoy, el ruido del mundo se había detenido.
Estábamos en el despacho de la mansión. Chloe me había pedido que subiera porque