Chloe Donovan
A las seis de la mañana, la mansión Blackwood no era una casa, sino una caja de resonancia para el motor del coche de Miller esperando en la entrada. El sol apenas empezaba a teñir el cielo de un gris metálico, frío y carente de esperanza.
Dominic se había quedado en el piso de arriba. Spencer se había encerrado en su estudio. Fui yo la única que bajó al vestíbulo para ver cómo se llevaban a Mia. Ella llevaba una maleta pequeña y el rostro lavado, luciendo más joven y vulnerable d