Chloe Donovan
—¡Corre, Chloe! ¡Vete ahora! —el grito de Dominic fue una orden absoluta, una vibración que sentí en los huesos.
Mis piernas reaccionaron por puro instinto. Di tres, cuatro pasos hacia la salida de emergencia, con el corazón martilleando contra mis costillas como un pájaro enjaulado. El aire frío de la parte trasera del taller me golpeó el rostro, prometiendo libertad, seguridad, una huida hacia la normalidad de mi casa. Pero justo cuando mi mano rozó el pomo de la puerta, el soni