Chloe Donovan
La mañana siguiente llegó con una luz cruda que me hacía doler los ojos. El ambiente en la casa estaba cargado; Casey y yo apenas nos habíamos hablado, ambas procesando que estábamos durmiendo con el enemigo, literalmente. El sonido de un motor potente deteniéndose frente a la entrada nos puso en alerta.
Liam entró por la puerta cargando a Mia en brazos. Ella tenía una pierna inmovilizada, pero su expresión estaba lejos de ser la de una paciente sufrida. Tenía una sonrisa radiante