El aire parecía volverse más espeso a medida que la figura oscura se acercaba. Alexander y Samantha se quedaron quietos, cada uno con el corazón acelerado, sabiendo que cualquier movimiento en falso podría ser fatal. La figura frente a ellos estaba envuelta en una capa que parecía absorber la luz, como si su mera presencia despojara al espacio de su calidez. Los ojos de la figura brillaban de manera antinatural, como dos puntos de fuego en la oscuridad de la sala.
-¿Una advertencia? -preguntó A