La grieta en el cielo se abrió ante ellos como una puerta hacia lo desconocido. La luz que emanaba de ella no era cálida ni fría; era simplemente intensa, como si pudiera absorberlos y transformarlos en algo completamente diferente. La figura frente a ellos no dijo palabra alguna, pero su presencia era como una guía silenciosa, indicándoles que el momento de tomar una decisión irrevocable había llegado.
Samantha sintió que el aire a su alrededor se volvía denso, pesado, como si cada molécula de