Dejé algo de mà en ese hospital y no supe en qué momento dejó de pertenecerme.
El aire se sentĂa distinto, más pesado, como si algo dentro de mĂ se hubiera quedado atrás.
El auto avanzĂł sin que registrara el trayecto y las luces de la ciudad se deslizaban sobre el cristal, mientras todo parecĂa seguir igual… excepto nosotros.
—Valeria —dijo finalmente.
—¿S�
No apartĂł la mirada del camino.
—No me gusta repetir las cosas.
El tono no fue elevado ni directo, pero fue suficiente.
—Entonces no lo ha