Luego de aquel golpe, era necesario regresar lo más pronto a Italia y eso hicimos. No podíamos corrernos el riesgo de sufrir un enfrentamiento en un territorio que no manejaba Luciano.
Al llegar a Italia nos desplazamos rápidamente de vuelta a casa, Bruno baja de la camioneta, Ludovico se acerca y baja de mala manera a una Laura quien parece una gata rabiosa gritando y moviéndose.
—¡Suéltame maldito imbécil!
—Llévala adentro —Pido Luciano .
Ludovico le sigue el paso, entramos detrás de ello