El sol de la tarde bañaba los tejados de Roma con una luz dorada, mientras el sonido de las campanas de una iglesia cercana resonaba en el aire. Desde la ventana de su habitación, Marina observaba la ciudad que había sido su hogar por tanto tiempo. Dónde pasaba las mejores noches junto a sus amigas. Aunque todo había cambiado cuando Berlín regreso de Inglaterra y apareció Valentina.
Respiró hondo y con pasos firmes, salió de su habitación y caminó por el pasillo hasta la sala, donde sabía que e