Los días fueron pasando entre la recuperación de Rafael, la reconciliación de Berlín y su madre, y la condena de Marina. La vida, como un río que retoma su curso tras una crecida, volvía lentamente a su cauce. La tranquilidad, como una brisa suave, se colaba por las ventanas del hogar, trayendo consigo un aire de esperanza y renovación.
Rafael, con la fuerza de un roble que ha resistido la tormenta, se recuperaba favorablemente. Su sonrisa, antes débil y apagada después de la noticia de ese tum