Benjamín, con una ternura infinita, tomó el rostro de Valentina entre sus manos y la besó. Sus labios se unieron en un gesto cargado de amor, pasión y promesas cumplidas. El beso fue lento, dulce y profundo, sellando su unión ante los ojos de Dios y de todos los presentes.
Berlín, por su parte, no esperó ni un segundo más. Con una sonrisa de felicidad en el rostro, envolvió a Jazmín en un beso apasionado, uniendo sus labios en un beso que gritaba su amor al mundo. El beso fue intenso, lleno de