Después de días de conversaciones sinceras y reflexiones profundas, Laura y Rafael tomaron una decisión importante. Su matrimonio, aquel que había nacido de un impulso y una noble intención, había llegado a su fin. Ambos comprendieron que sus caminos debían separarse, pero que el cariño y el respeto que sentían el uno por el otro permanecerían intactos.
—Me casé y me divorcié en menos de un año —bromeó Laura, tratando de aligerar el ambiente con su humor característico.
—Pasaron muchas cosas en