Benjamín seguía sonriendo por lo molesta o más bien celosa que se encontraba Valentina. Eso solo significaba una cosa, estaba avanzando en su conquista.
Mientras que Valentina luchaba con sus sentimientos, no estaba dispuesta a aceptar frente a Benjamín que sí le gustaba y que solo imaginar verlo al lado de otra mujer se llenaba de celos.
—Vayamos por nuestro hijo, futura esposa —musito Benjamín muy cerca de su oído.
—En tus sueños —replicó Valentina.
Benjamín solo siguió su camino muerto de