POV JARETH
—¡No, papá!— rugí con el alma hecha pedazos.
El teléfono resbaló de mis manos y golpeó el suelo. No recuerdo exactamente cuándo grité o cuándo tiré la mesa del centro de la habitación al piso; solo recuerdo el sonido seco de los disparos repitiéndose una y otra vez en mi cabeza.
Isabel intentó acercarse, pero di un paso atrás. No quería que me viera así, destrozado. No quería que me viera desmoronarme.
Todo dentro de mí ardía, y aun así, me sentía helado.
—Jareth, por favor… —su voz