Ella También... Me Está Buscando.
La carretera de Bahía Clearwater se extendía frente a ellos, larga, húmeda, serpenteada entre árboles que parecían cerrarse como paredes vivas bajo la lluvia que empezaba a caer. El cielo se había oscurecido y cada relámpago iluminaba el rostro imperturbable de Mónica, que conducía como si llevara años haciéndolo bajo fuego cruzado, aunque… así era.
Daniel revisó una vez más el retrovisor.
—Nos estan siguiendo, se lo toman muy en serio.
—Lo sé —respondió Mónica sin apartar los ojos del camino—.