NARRADOR OMNISCIENTE
El auto de Jareth se detuvo frente al edificio. Él bajó primero, observando cada esquina, cada reflejo en los autos cercanos. La noticia de los gemelos lo había llenado de un extraño brillo en los ojos… pero también había multiplicado sus miedos.
—Despacio… —dijo mientras ayudaba a Isabel a bajar del auto, una mano firme en su espalda, la otra sujetando fuerte la suya.
Isabel sonreía aún con lágrimas de emoción secándose en sus mejillas.
—Jareth… estoy bien. No voy a rompe