34. Confesiónes
Emir
Iba procesando cada palabra que me decía Valeria. Era extraño, pero, de alguna forma, todo comenzaba a acomodarse dentro de mí. No recordaba aún, pero había una sensación persistente de que las piezas empezaban a encajar.
Cuando la psicóloga mencionó lo que yo había contado en la sesión, recorde lo del bosque, la pulsera que le regalé, la compra del vestido de novia, todo adquiría sentido. Cada fragmento, cada imagen confusa, tenía una respuesta.
Y esa respuesta era ella.
La mujer de mis p