33. Conversación del pasado.
Valeria.
Reuní el valor para decírselo. Lo vi consternado, y quizá no era el momento adecuado, pero su pregunta dejaba claro que estaba lleno de dudas. Ya no pude contenerme más.
Me limpié la lágrima, tomé su mano y hablé con suavidad.
—Emir, no te esfuerces si no recuerdas. No sabes si es verdad y tal vez ni siquiera lo creas.
—Claro que te creo —respondió de inmediato—. Solo que, no pensé que yo fuera un hombre así.
Lo miré confundida.
—¿Y será que por eso me atraes tanto? —añadió con una lev