55. Inmensa felicidad
Emir
Jamás imaginé que nuestros sueños se cumplirían de esta manera.
Ahí estábamos, bailando lentamente en un lugar hermoso, con el mar extendiéndose frente a nosotros como un paraíso. Las estrellas brillaban con intensidad y la luna iluminaba todo con una luz deslumbrante. El frío calaba en la piel, pero la fogata que había preparado mi hermana hacía que todo se sintiera cálido, perfecto.
Todo era tan mágico que parecía irreal.
—Estoy muy sorprendida… —susurró Valeria, tiritando un poco—, pero