35. Ceo Traicionero
Valeria
No dejaba de ver a mi hijo mientras jugaba con su autos de policia. Era fin de semana, y los días seguían avanzando sin detenerse. Durante los últimos dos días no había visto a Emir; tampoco se había comunicado conmigo.
No podía evitar preguntarme qué había pasado, si estaría bien. Quise llamarlo, pero no me atreví.
Hoy y mañana, me tocaba visita. Tenía que ir a ver a mi madre al hospital privado.
¿Lo habré ahuyentado con todo lo que le dije?
¿Por qué me preocupa tanto? Qué estupidez, n