56. El mal, nunca prevalece
Valeria
El mejor mes de mi vida fue, sin duda, nuestra luna de miel. Conocimos lugares increíbles; en Rusia todo parecía sacado de un sueño. Visitamos sitios cercanos, vivimos momentos inolvidables y empezamos a atesorar recuerdos que quedarían con nosotros para siempre. Nuestro hijo también lo disfrutó, y mi cuñada se convirtió en una especie de ancla para nosotras, recordándonos que ser felices no era tan difícil. Yo misma me prometí que, esta vez, lo sería de verdad.
Al regresar al país, Emi