53. Calma después de la tormenta
Emir
Ya me habían dado el alta. Era lo que más deseaba.
Estaba junto a Valeria, mientras mi hijo había salido de paseo con Senaida y Dayra. El lugar era cálido; desde la habitación podíamos contemplar un paisaje increíble, aunque el frío se colaba suavemente, obligándonos a mantener la calefacción encendida.
Me sentía mejor.
Una semana de reposo absoluto había ayudado a que mi cuerpo descansara. Valeria no dejaba de cuidarme; incluso me ayudaba a bañarme. En ese momento estaba preparándome el d